martes, 3 de mayo de 2016

Volcánica...

Soy una mujer ígnea
temperada por la realidad
el mismísimo fuego es mi reino
ardo y me consumo -por dentro-
exploto infinita
con brutalidad inequívoca
me reciclo
me rehago 
y en medio de la fortaleza
las piedras angulares - de mi vida-
las desalojo 
lava que expía
fundo entonces
las memorias de mi carne
las ternuras entronizadas
los sueños tan a piel y maíz
ha de ser bueno todo lo que enseña
he de erigirme nueva -siempre nueva-
ajena y tan obsuramente clara
y tan claramente obscura
que mi mirada refleja exacta
a la de los perros de la calle
que enseñan los dientes 
pero se tienden con la cola gacha
a recibir mendrugos de pan
y si acaso la caricia lenta 
sobre el lomo y entre las orejas
de nadie que pasa por casualidad



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