martes, 3 de mayo de 2016

Exilio...

En las faldas de la madrugada
pude entender el insomnio del ausente
la sensación de ser apátrida
paria de sí mismo
Sentir atravesar la locura
sabíendose cuerdo

Casi inenarrable
el escalofrío incómodo
angustioso por la espalda
tan distinto al que ruge
bajo las anuencias 
de una voz querida

Como duele el exilio
el resplandor que se persigue
entre pasajes oscuros siempre
con la tenue esperanza
de una memoria frágil
azuzada por la fe decrépita

Es la cabeza
la ronda felíz
de una tambora enloquecida
a la que hay que obligar
a entender
que todo era imaginado

Hoy me escinde
la necesidad y la realidad
en la escritura
no entiendo ahora
que sentir
cómo sentir

Absolutamente lúcida
perdida en el laberinto
de mis emociones
ajena de mí

Una loca tan cuerda
que me da miedo
me estoy llamando
tendré que escucharme
antes de perderme por completo









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