Como siempre iba a ser
todo lo contrario a lo concertado
así es el abandono
ahíto de lluvias lisonjeras
No hay culpa en los estrategas
amantes de los rodeos
ignorantes de su esencia delictuosa
afiebrada rosa de los vientos
proclives hacia muertes prematuras
Si vos y yo no hubiésemos sido rodeo
tampoco hubiésemos sido
En medio de tanto insomnio
nada nos acercó al nirvana
Cariño mío, todo es frágil
como este amor bicho
bajo el peso de lo triste
urde a modo de cicatriz
Ninguna estrella
quiso pastorear
las luciérnagas
jugando a ser fugaces
Me las hubiera embebido
aún sabiéndolas veneno
si fuese como debieran
rastros de verdad
Sigo aquí
sin saber sabiendo
en una búsqueda preciosa
serendípicamente
Le hago una venía
a mi corazón marchito
Sigo caminando...
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