No esta ciego el que no puede ver sino el que no sabe mirar. El hombre mismo es una obra de arte en construcción, cuando arma un mundo excelso, bello pero incompleto, con defectos se proyecta sobre el afuera para re- configurar el adentro. Esta es mi manera de hacerlo, me construyo y me reconstruyo de forma viva. Acá no hay poesía solo intentos de escritura, diálogos, una mirada a través de la que elaboro mi pequeño universo.
Vos sos mi casa aunque me caiga a pedazos me soy tan familiar contigo que alegre me sobrevivo sabes que soy salitre ardo a la par que me desgrano y reconozco la mano amorosa que me deja ser sin soltarme Si yo fuese un pajarito como suele ser mi alma dispersa iria a pedir agua en tus manos En mi fortaleza y en mi fragilidad
soy un pajarito y me ovillo en vos contigo todo es diáfano cuando la emoción me estremece recibes amoroso mi tañir y cuando me miras, para ti soy clara mueves todos mis hilos a tu voluntad ¿qué puedo hacer por vos? cómo compensarte tan dulce cuidado beso tus manos preciosas una, dos, diez veces ternura mía vos sos mi ángel.
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Se han desnudado las cordilleras, un viento seco las ha moldeado a su furia voluntad, como canta victoria, como ulula, estremece los hombros y a la vez que destruye, construye. con que violencia marchita y riega fecundidad por los suelos. También pasó por mi casa, me gustó escuchar como hacía crujir las puertas, las ventanas, esa amenaza de echar todo abajo, me conmueve ese desperezar, ese desperezarme. Estuve hasta tarde metida entre las cobijas, despierta escuchando todo el alboroto de la mañana, esperando que el sol me tibiara la cara y las manos, que me sacara de la cama obligadamente. No quiero levantarme, me he dado muchas vueltas, cierro los ojos y los vuelvo a abrir, no quiero que me importe nada ahora. Sin más remedio llegó el sol y me lleva como en procesión religiosamente a la ducha, odio el agua fría de primeras, va tibiando y se va diluyendo mi cuerpo bajo el chorro, bonita la hora en donde me da por pensar el agua corre y es como si se llevara la emoción de mis pensamientos, crudos ahora aguantan el agua fría - que ahora si me place y hasta me aprisiona-. Aqui voy yo, con pensamientos desnudos de mañana, tengo una rebeldía horrorosa, no se me da la gana de nada, no quiero ni siquiera hacer de comer, tampoco me preocupa desde que haya atún y tinto, y vaya maravilla, lo que hay es atún y tinto, así que está bien sentarse en la resolana a mascar con las vacas la vagancia de hoy. En el fondo estoy triste, es un lio el desorden que dejan las tejas rotas, hoy se vino todo el techo abajo, nisiquiera fue el viento, fue la decidia esa maldita comodidad que se imbuye a cualquier promesa. Esa manía de andar viendo lo bueno en lo desafortunado. Hay cierta malsana satisfacción en regodearse en las advertencias del corazón, y entonces uno se dice, que sabio que me vuelto por no revolcarse en la verguenza de lo torpe que se decide ser. En secreto uno se rie de uno mismo y se justifica de todas las maneras. El frio ha hecho su obra, el viento terminó de jugar con mis entrañas para dejarme reluciente. Borenia Casita, Casita Borenia en la vorágine de su boca, dos minutos del pescadito de la fe sin aire en las fauces de una hembra. Tiembla el mundo y yo solo quiero dormir, me gustaría ese arrullo. Tiembla el mundo y sigo de pie, aquí no ha pasado nada Lo estupendo de ser mujer es la fortaleza, nada más fuerte que una mujer que se ama a sí misma.
Ha sido un día cansado, es como si de repente la tierra toda le hubiese dado por descansar sobre nosotros, por Dios, es increíble el peso que cargamos al llegar el ocaso, es una noche fría, es un poblado solo, apenas entiendo lo que la gente dice, parecen buenos, en su tacto se dibuja el sufrimiento de sus cotidianidad. Que lindo es ver corretear los corderitos y escucharlos balar, todo cabe en las arrugas de sus manos, hasta esos balidos que escucho a lo lejos.
Me acostumbro poco a poco al olor del lugar, a esa tierra fecunda que se me enreda entre los dedos con miles de preguntas.
Nuestra casa esta desprovista y entra todavía el viento húmedo, techos y paredes que se caen por todos lados, aun asi se puede visionar hermosa, se nota que quien la habitó anteriormente la anidaba con amor, por los pequeños detalles presentes en las paredes, el orden para cada cosa. Toda es sencilla, sus pisos de piedra me encantan así como esa vieja chimenea que aun sirve y vaya que ha servido.
Nuestras maletas tan ligeras y nuestras almas tan pesadas. Estoy contenta hubo como preparar café, algo de pan que los nuevos vecinos trajeron, eso y unas manos entrelazadas con las mías, una ilusión grande es lo único que hay para comer ahora, espero pronto podamos sembrar algunas cosas, que ilusión hace tener una pequeña huerta, no se de ello pero ilusiona, ilusiona a montones y más ahora que hay oportunidad.
Todo el día fue limpiar y recoger, pero el final resumió todo lo que tal vez en el fondo espero de esta mi nueva vida, el cielo limpio de una noche clara, tan nítida que exhibía con lujo de detalles todas las estrellas y un cachito de luna, un frío acogedor alivianado por la hoguera en cuyo fuego crepitan los disgustos de los malos entendidos, juntos después de haberlo dado todo construyendo un sueño, su ternura alcanzó para abrazarse de mi cintura, su cabeza descansaba sobre mi canto asi que pude peinarlo con mis manos y besarla con amor y agradecimiento, alcancé a repasar su espalda cansada por sus viejos dolores y así en silencio dormitamos un rato, no hubo una palabra, pero en el aire se dijeron tantas cosas, no quedó ni tiempo, ni lugar, ni cansancio para orgullos o prejuicios, en ese momento seguíamos con las maletas menudas pero con el alma aligerada.
De ti yo
no esperaba nada solo
esperaba ser la mujer enredada
en tu aliento en tu
cuerpo, en tu alma
Que cuando
hablaras, caminaras, rieras, gesticularas,
suspiraras, miraras a lo lejos, la gente
confundida alcanzara a pensar ese
hombre exhala una mujer y la construye con el aliento, con el brillo de la
mirada, con el movimiento en el aire de sus manos
Tiene que
ser un gran hombre, para que una mujer haga de
él una fiesta y hacerlo de ella a su acomodo y él de ella una obra viva
Así que ándate
por la vida sabiendo
que sos un gran hombre que
cuando se lo propone puede
hacer eso y más de cualquier mujer.
Mi carne - como todo- ha sido la travesura de las estaciones y mi espíritu lisonjero - con mucha más razón- Con tremenda revelación la primavera el olor embriagador de la belleza que se abre de sinfonía de colores fiebre de pájaros e insectos todo canta, todo verdea -sin memoria- esa danza de fecundidades sonroja al sol extasiado que no mide los alcances de la sangre y se multiplica como arde afín a su ser y una desmedida sed seca cualquier humedad casi atropellando la tibieza uno sabe al son de tantos abriles que el amor es solo un paso y que la vida es todo eso y se amaña de los besos y las caricias mientras todas le abandonan la sabiduría del espíritu ahora ondea y la madera sabe en la boca a sangre, a sal, la exquisitez y la finura sellando todo ello hay que renovar los cauces dejar que el viento helado aliviane el peso de la herida que en lo profundo recoja el rumor pristino la sombra secreta y vital el corazón la esencia lloverse en los errores -no tan errores- que han dado saborcito de golosina dejar que risa haga sus muecas de seno urgencias y hambre de animal desnudo Y sin aviso, sin permiso y con afán me florecí toda como niega uno su naturaleza por más que cambien las condenadas abejas...
Yo soy esa que vive en la utopía y de la utopía Mi mundo entero Mi consuelo, mi amante, mi pasión Que más irreal que mi realidad Que cosa puede haber más loca cuando lo que vivo lo que me pasa, lo que me sobrevive sería imposible de creer si no fuese por que soy yo quien lo vive Quién me lo quita Quién me lo quita Yo se que hace rato voy de tu mano mi incondicional mecenas para tan sencilla obra mi amigo, mi compañero de juegos, de letras vos conocés mi corazón descarnado la tristeza y la bruma mis soledades buscadas y las impuestas me conocés entera Y si tu crees yo creo pero créeme mi locura que es la más cuerda, te lo juro. Cuento los días con los dedos para abrazarte y darte las gracias por no dejarme sola nunca por no dejarme olvidar quién soy Te quiero y sabes que sinceramente cuando yo digo te quiero Somos todas las que te decimos Te quiero Es decir Mis utopías, mis soledades, mis locuras, mi alma y toda entera Un beso para vos en esas manos que va envuelto en risa y en llanto Un beso para vos en esas manos que solo saben de generosidad y de ternura Gracias!