ha sido la travesura de las estaciones
y mi espíritu lisonjero - con mucha más razón-
Con tremenda revelación la primavera
el olor embriagador de la belleza que se abre
de sinfonía de colores fiebre de pájaros e insectos
todo canta, todo verdea -sin memoria-
esa danza de fecundidades
sonroja al sol extasiado
que no mide los alcances de la sangre
y se multiplica como arde afín a su ser
y una desmedida sed seca cualquier humedad
casi atropellando la tibieza
uno sabe al son de tantos abriles
que el amor es solo un paso
y que la vida es todo eso
y se amaña de los besos y las caricias
mientras todas le abandonan
la sabiduría del espíritu ahora ondea
y la madera sabe en la boca
a sangre, a sal, la exquisitez y la finura
sellando todo ello
hay que renovar los cauces
dejar que el viento helado
aliviane el peso de la herida
que en lo profundo recoja el rumor pristino
la sombra secreta y vital
el corazón la esencia
lloverse en los errores -no tan errores-
que han dado saborcito de golosina
dejar que risa haga sus muecas de seno
urgencias y hambre de animal desnudo
Y sin aviso, sin permiso y con afán
me florecí toda
como niega uno su naturaleza
por más que cambien las condenadas abejas...
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