Todas las seguridades reposaban en tu mano
toda la libertad posible
entonces por qué lo que calma la sed
la provoca inexorable
Pareciera que el luto de la costumbre
es a la final
una bella recompensa
y empieza uno descuidada y secretamente
a ambicionar lo que perjura
En algún momento descubriste
que en la mirada sorprendida y anhelante
te discurría
en la dialéctica de mis dedos
Chispazos de amor a veces
denudaban el más puro sentir
y la posibilidad era nívea
éramos entonces, éramos
Y el gozo era un vacío
una ambigüedad posible
que atormentaría
cualquier lógica
El misterio que mora en la esencia
irreductible se manifiesta
al antojo de las casualidades
que se instauran como un vicio
Certezas corriendo en la noria
de una lengua traviesa, inconsciente
y el espejo de agua cristalino
a la deriva de las nanas más nobles.
No esta ciego el que no puede ver sino el que no sabe mirar. El hombre mismo es una obra de arte en construcción, cuando arma un mundo excelso, bello pero incompleto, con defectos se proyecta sobre el afuera para re- configurar el adentro. Esta es mi manera de hacerlo, me construyo y me reconstruyo de forma viva. Acá no hay poesía solo intentos de escritura, diálogos, una mirada a través de la que elaboro mi pequeño universo.
jueves, 19 de mayo de 2016
Cartas a Nereo - dos
Como siempre iba a ser
todo lo contrario a lo concertado
así es el abandono
ahíto de lluvias lisonjeras
No hay culpa en los estrategas
amantes de los rodeos
ignorantes de su esencia delictuosa
afiebrada rosa de los vientos
proclives hacia muertes prematuras
Si vos y yo no hubiésemos sido rodeo
tampoco hubiésemos sido
En medio de tanto insomnio
nada nos acercó al nirvana
Cariño mío, todo es frágil
como este amor bicho
bajo el peso de lo triste
urde a modo de cicatriz
Ninguna estrella
quiso pastorear
las luciérnagas
jugando a ser fugaces
Me las hubiera embebido
aún sabiéndolas veneno
si fuese como debieran
rastros de verdad
Sigo aquí
sin saber sabiendo
en una búsqueda preciosa
serendípicamente
Le hago una venía
a mi corazón marchito
Sigo caminando...
lunes, 16 de mayo de 2016
Beth...
Lo sé nena
Lo sé, solo puedo sentarme
a tu lado, perdóname
Quisiera llevarte de la mano
pero tengo el mismo miedo que tu
no dejaré que te pierdas en tu mente
No se a dónde llevarte
las cosas no han cambiado
también ruedan lagrimas por mi rostro
y el sonido es el último refugio
quisiera poderte decir
que estarás segura que estarás bien
pero las dos sabemos
que nada existe mas allá del frio
que la desnuda soledad muda
el mundo es la misma porquería
eso no cambia con el tiempo
pronto llegará la mañana
tal vez se abran los caminos
lo doloroso es que no eres tu
ajena ni distinta y eso es lo que duele no?
pues aprende y si no vas a ser por lo menos
aprende a hacerle el quite a las cosas
cómo es posible que te vayas desarrapada
qué quieres
ya lo sabes
el mundo eres tú
mira a ver como carajo vives con eso.
Lo sé, solo puedo sentarme
a tu lado, perdóname
Quisiera llevarte de la mano
pero tengo el mismo miedo que tu
no dejaré que te pierdas en tu mente
No se a dónde llevarte
las cosas no han cambiado
también ruedan lagrimas por mi rostro
y el sonido es el último refugio
quisiera poderte decir
que estarás segura que estarás bien
pero las dos sabemos
que nada existe mas allá del frio
que la desnuda soledad muda
el mundo es la misma porquería
eso no cambia con el tiempo
pronto llegará la mañana
tal vez se abran los caminos
lo doloroso es que no eres tu
ajena ni distinta y eso es lo que duele no?
pues aprende y si no vas a ser por lo menos
aprende a hacerle el quite a las cosas
cómo es posible que te vayas desarrapada
qué quieres
ya lo sabes
el mundo eres tú
mira a ver como carajo vives con eso.
martes, 3 de mayo de 2016
Volcánica...
Soy una mujer ígnea
temperada por la realidad
el mismísimo fuego es mi reino
ardo y me consumo -por dentro-
exploto infinita
con brutalidad inequívoca
me reciclo
me rehago
y en medio de la fortaleza
las piedras angulares - de mi vida-
las desalojo
lava que expía
fundo entonces
las memorias de mi carne
las ternuras entronizadas
los sueños tan a piel y maíz
ha de ser bueno todo lo que enseña
he de erigirme nueva -siempre nueva-
ajena y tan obsuramente clara
y tan claramente obscura
que mi mirada refleja exacta
a la de los perros de la calle
que enseñan los dientes
pero se tienden con la cola gacha
a recibir mendrugos de pan
y si acaso la caricia lenta
sobre el lomo y entre las orejas
de nadie que pasa por casualidad
temperada por la realidad
el mismísimo fuego es mi reino
ardo y me consumo -por dentro-
exploto infinita
con brutalidad inequívoca
me reciclo
me rehago
y en medio de la fortaleza
las piedras angulares - de mi vida-
las desalojo
lava que expía
fundo entonces
las memorias de mi carne
las ternuras entronizadas
los sueños tan a piel y maíz
ha de ser bueno todo lo que enseña
he de erigirme nueva -siempre nueva-
ajena y tan obsuramente clara
y tan claramente obscura
que mi mirada refleja exacta
a la de los perros de la calle
que enseñan los dientes
pero se tienden con la cola gacha
a recibir mendrugos de pan
y si acaso la caricia lenta
sobre el lomo y entre las orejas
de nadie que pasa por casualidad
Exilio...
En las faldas de la madrugada
pude entender el insomnio del ausente
la sensación de ser apátrida
paria de sí mismo
Sentir atravesar la locura
sabíendose cuerdo
Casi inenarrable
el escalofrío incómodo
angustioso por la espalda
tan distinto al que ruge
bajo las anuencias
de una voz querida
Como duele el exilio
el resplandor que se persigue
entre pasajes oscuros siempre
con la tenue esperanza
de una memoria frágil
azuzada por la fe decrépita
Es la cabeza
la ronda felíz
de una tambora enloquecida
a la que hay que obligar
a entender
que todo era imaginado
Hoy me escinde
la necesidad y la realidad
en la escritura
no entiendo ahora
que sentir
cómo sentir
Absolutamente lúcida
perdida en el laberinto
de mis emociones
ajena de mí
Una loca tan cuerda
que me da miedo
me estoy llamando
tendré que escucharme
antes de perderme por completo
pude entender el insomnio del ausente
la sensación de ser apátrida
paria de sí mismo
Sentir atravesar la locura
sabíendose cuerdo
Casi inenarrable
el escalofrío incómodo
angustioso por la espalda
tan distinto al que ruge
bajo las anuencias
de una voz querida
Como duele el exilio
el resplandor que se persigue
entre pasajes oscuros siempre
con la tenue esperanza
de una memoria frágil
azuzada por la fe decrépita
Es la cabeza
la ronda felíz
de una tambora enloquecida
a la que hay que obligar
a entender
que todo era imaginado
Hoy me escinde
la necesidad y la realidad
en la escritura
no entiendo ahora
que sentir
cómo sentir
Absolutamente lúcida
perdida en el laberinto
de mis emociones
ajena de mí
Una loca tan cuerda
que me da miedo
me estoy llamando
tendré que escucharme
antes de perderme por completo
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