jueves, 19 de mayo de 2016

Cartas a Nereo - Tres

Todas las seguridades reposaban en tu mano
toda la libertad posible
entonces por qué lo que calma la sed
la provoca inexorable

Pareciera que el luto de la costumbre
es a la final 
una bella recompensa
y empieza uno descuidada y secretamente
a ambicionar lo que perjura

En algún momento descubriste
que en la mirada sorprendida y anhelante
te discurría 
en la dialéctica de mis dedos

Chispazos de amor a veces
denudaban el más puro sentir
y la posibilidad era nívea
éramos entonces, éramos

Y el gozo era un vacío 
una ambigüedad posible
que atormentaría 
cualquier lógica

El misterio que mora en la esencia
irreductible se manifiesta
al antojo de las casualidades
que se instauran como un vicio

Certezas corriendo en la noria 
de una lengua traviesa, inconsciente
y el espejo de agua cristalino
a la deriva de las nanas más nobles.

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