Todas las seguridades reposaban en tu mano
toda la libertad posible
entonces por qué lo que calma la sed
la provoca inexorable
Pareciera que el luto de la costumbre
es a la final
una bella recompensa
y empieza uno descuidada y secretamente
a ambicionar lo que perjura
En algún momento descubriste
que en la mirada sorprendida y anhelante
te discurría
en la dialéctica de mis dedos
Chispazos de amor a veces
denudaban el más puro sentir
y la posibilidad era nívea
éramos entonces, éramos
Y el gozo era un vacío
una ambigüedad posible
que atormentaría
cualquier lógica
El misterio que mora en la esencia
irreductible se manifiesta
al antojo de las casualidades
que se instauran como un vicio
Certezas corriendo en la noria
de una lengua traviesa, inconsciente
y el espejo de agua cristalino
a la deriva de las nanas más nobles.
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