Acabo de
conocer a alguien con tu mismo nombre
mi mente voló
hasta ti, hasta comer de tu boca
capricho del
destino que hasta se te parecía
alto, bien
plantado, de maneras elegantes
caballeroso,
pero distante - casi brusco -
este alma mía
que puse en invierno
dejó pasar la
tibieza entre sus desfiladeros
hiriendo de
nostalgia y necesidad
el frio de
mis cumbres
como me
faltaste, "aunque no lo creas"
o tal vez si,
por qué no habrías de creer
pero sabes?
Evito pensarte,
aunque soy proclive
a tu
insurgencia
encontraste tu
siempre astuta manera
de dejarme
clavada la espina del anhelo
entre las
cuartillas de mi senda
y, aunque sé
que nunca estarás
Indeleble tu imagen
–ella sí-
a mí se
entorcha y corre desde mí
y conmigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario