jueves, 4 de agosto de 2016

Pero..- 2.




No, no soy esa Penélope
Que teje de día para destejer de noche
Como de ser libre, se trata
Perdóname por esperarte
Perdóname por no esperarte…
Te hubiera  querido  regalar
La no sonrisa, porque mi sonrisa la conoce cualquiera en la calle, en unos buenos días, gracias, chao linda, por favor, pase, pase, perdón, hasta luego, hasta pronto, seguro?
Mi mirada, porque poca gente conoce el brillo de mis ojos conmovidos y puntuales, esculcones y traviesos.
El mutismo horrible cuando me consume el dolor, el llanto desesperado, la ingratitud de mis soledades – que no son pocas-, porque mi ternura está al alcance de la mano, de un beso, de un abrazo sin condiciones.
El paso del tiempo por mi carne.
Hasta eso hubiera querido regalarte la imprudencia absoluta, lo burda, lo balurda por que la mesura la conocen la mayoría.
La inexorable condición de ser compasivamente honesto.
Hubiera querido regalarte el miedo, este puñado de inseguridades que siempre me convocan a un  ¿qué es lo peor que puede pasar si? Y lo tonta que me siento cuando efectivamente algo peor no podía pasar.
Hubiera querido morirme de la risa, contigo e intentar a pestañas, a boca, a manos a miradas a locuras, a no, a tal vez sí.
Hubiera querido amarte tierna y furiosa, furiosa y tierna, tiernamente furiosa, furiosamente tierna y todas las viceversas sin inventar.
Hubiera querido recibirte, no recibirte, recibirte sin recibirte y no recibirte contigo dentro de mí y el resto posible.
No quiero ser hipócrita, parecer perfecta y decir que no espero a alguien a mi lado, porque si lo quiero, lo espero, honesto, con todos sus no pero también con todos sus sí y con un me comprometo a andar de la mano y a hacer todo lo posible por no soltarla en medio de las tormentas.
No, no soy esa Penélope
Que teje de día para destejer de noche
Como de ser libre, se trata
Perdóname por esperarte
Perdóname por no esperarte…





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